La malasangre es la historia de un amor romántico, apasionado, exasperado y loco, que lleva implícito la rebelión y la asunción de lo que es uno mismo. Un amor contra las costumbres, los prejuicios y el 'deber ser'.
La acción comienza con una persistente tensión, francamente insostenible, entre la joven Dolores y Benigno, su padre. La protagonista contará, en su pugna por alcanzar su identidad y su libertad, con un único apoyo, su preceptor Rafael, para su exploración de un espacio propio como mujer y como ser humano.
Con el Rosismo como marco histórico en el que transcurre la obra, Buenos Aires en 1840, el autoritarismo prepotente adquiere la imagen de un déspota sanguinario que parece vivir al amparo de la divisa punzó. Marco de referencia que, al decir de la autora, sirve "para hacer más potente el amor y la desesperación de los amantes".